Sueños en video a color
Hace meses que no escribo sobre Blanca. Muchos.
El día en que cerré el segundo blog dedicado al quiebre con ella no me prometí no volver a escribir ni nada parecido. Fue solo un "párale" a una situación que sentía que no me dejaba seguir avanzando al ritmo que quería. Era, en su conjunto, un hecho dicotómico. Por un lado escribía para expresar mis sentimientos con el fin de que la pena pasara pero por otro el mero hecho de escribir no me daba espacio para sacarme a Blanca de la cabeza. Por eso fue terminé pensando que el remedio era peor que la enfermedad y borré ambos blogs. ¿Cuándo habrá sido que borré todo? Diría que fue un poco antes de mi cumpleaños 42.
En retrospectiva, creo que fue lo mejor. Sí, me daban ganas de escribir, pero en respuesta al deseo saltaba automáticamente la alarma del "¿para qué?". En dos años de blog ya estaba todo escrito. La extensión del blog había superado la extensión de la relación a la que hacía alusión... Por otra parte, ¿cuántas veces redundé sobre los mismos temas y las mismas preguntas sin respuestas?
Hoy, siendo el fin de mi semana laboral (ya que me pedí mañana pa ir a Fantasilandia), con las patas cansadas y después de haber escuchado mucho Alex Anwandter, decidí postear esta entrada que escribí en fecha 17 de enero, la mañana después del concierto de Andy Bell en el Caupolicán, show al que fui con la Belén, mi ya compañera fija para muchas cosas. Próximamente parece que iremos a Air Supply.
La semana del concierto, diría que el lunes 12 , soñé con la Blanca. Nada extraño. Un sueño común donde ella se me apareció, cual fantasmita. Hacía meses que no soñaba con ella. La tenía completamente extraviada en el dormir. No así en el día a día. Hasta el día de hoy, no hay día en que no piense en ella. Claro, ya sin nostalgia pero igual con dejos de amor; pienso en ella todos los días varias veces al día. La diferencia con 2023 o 2024 o gran parte de 2025 es que ya no duele. Es un pensamiento más del tipo reflexivo. Es un "¿de verdad estuve con esa persona un año y medio?", "¿de verdad pasó todo lo que pasó y viví todas esas cosas?", entre otras preguntas o ideas que entran y salen de mi cabeza. Ojo, que lo último no me lo pregunto como algo negativo... el "¿de verdad pasó todo esto?" está más relacionado al hecho que todavía me cuesta creer que todo aquello que viví quedó reducido a cenizas que se tragó la tierra de un segundo otro. Es como si jamás hubiese pasado nada entre ella y yo y eso me parece increíble y la vez triste.
Volviendo al tema, ese día, el día del sueño, me dio por buscar activamente a Blanca en internet. Considerando que me tenía bloqueado de Instagram, usé un par de trucos sencillos y terminé viendo algunas cosas de ella.
Me sentí de muchas formas cuando vi sus imágenes y no expresaré el vendaval de ideas que se me cruzaron por la sesera. Una sola cosa en limpio: su imagen difería de manera extraordinaria a la Blanca que yo conocí.
Al ver lo que vi, como ya mencioné, se me cruzaron muchos pensamientos fugaces y uno de esos me hizo cuestionarme si "quizás soy solo yo viendo algo que siempre estuvo ahí y ahora lo veo más claro nomás". Con esa idea, en la cual creía muy poco, le mandé un par de cosas a la Belén. Dos opciones; 1.- "Hueón, es la Blanca de siempre, ¿qué pasa con ella?" o 2.- "¿Hueón, es la Blanca?". Todas las alternativas parten con "hueón". Pudieron partir también con "culiao". Es que así es la Belén.
Finalmente la opción correcta fue la dos. No es que a la Belén le hubiese costado reconocer a Blanca. Su esencia seguía ahí, pero sí había cambios importantes y esos cambios impactaron a la Belén de una forma similar a la que me impactaron a mí. "Es que se ve muy distinta" y "No se parece en nada a la Blanca que vino pal depa o a la Blanca de las fotos que subías" fueron afirmaciones que confirmaron que mi percepción de la realidad no estaba tan alterada.
La Belén me preguntó cómo me sentí al verla así, tan distinta... Si me había causado algo. Le dije que sí. Le dije que si bien era común el que las personas cambiaran, que el cambio que había visto en la Blanca lo encontraba muy extraño. O sea, sin entrar en detalles, no se había dejado una moica verde para raparse en los lados ni tenía tatuajes en la cara, pero sin duda se veía muy, muy diferente a como se veía en 2022-2023 y eso me causó extrañeza.
Con el paso de los días llegó un cuestionamiento chiquitito. "Chiquitito" porque no me duró mucho. Me pregunté "¿hubiese amado a la Blanca viéndose como se veía?". Apelo a lo distinto solamente, sin juicio de valor estético. La respuesta no tardó nada en llegar. Fue un sí. Le di un par de vueltas lógicas apelando a la razón; "si la personalidad de esta Blanca fuese la misma que la de la Blanca que conocí en 2021-2022, entonces sí. Me hubiese enamorado igualmente de ella y me hubiese gustado igual". Me acordé cuando una vez me preguntó si la hubiese amado de resultar quemada. Mi respuesta fue un "sí", igual que ahora.
Esa respuesta que llegó con facilidad me dio a entender que el cambio que me tocó vivir fue perenne. Seguramente a punta de golpes logré un nivel de flexibilidad que antes no tenía. Bien por mí. Lo había notado en varias otras cosas (y personas) pero el haber hecho el ejercicio mental con Blanca-2025 fue un nuevo nivel.
Al terminar de escribir esta entrada me acordé porqué había cerrado los blogs anteriores. Me queda siempre al terminar de escribir una sensación medio melancólica de cercanía con ella, como si tuviese a Blanca a un metro de distancia, sentada, al lado mío en el futón o echada a mi lado en la misma cama. Como dije, ya no duele, pero sí me queda un sentimiento alienígena del cual me cuesta liberarme. Esa sensación de que sigue aquí, cerca, a pesar del tiempo y la distancia.
No sé si con esta nueva imagen de ella eso cambie. Yo creo que sí podría cambiar, siempre y cuando mi cerebro vaya asumiendo que, efectivamente y más allá de cualquier duda razonable, al menos de apariencia, la persona de quien me enamoré hasta la última célula, ya no existe.
El paso siguiente en este larguísimo duelo lo conozco porque lo he vivido con otras relaciones. Es el pasar al menos un día sin pensar en ella. No sé si eso pase. Yo creo que eventualmente pasará. Ya pasó la pena, pasaron los suspiros al recordarla... ¿querría que eso pase? Si poh... Nada más feo que recordar sin ser recordado. Ojalá pase... Espero el día en que no me acuerde de ella por 24 horas.
https://www.youtube.com/watch?v=gWbJTzmDMO0
Quizás vuelvan los En vivo del Blog de Queen en marzo...
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